Hombres Tejedores en Chiapas

Colectivo Hombres Tejedores en Chiapas

En San Cristóbal de las Casas se lleva a cabo un encuentro único en México: Hombres Tejedores, un esfuerzo por redefinir los estereotipos de género.

La cultura en Chiapas es un símbolo de resistencia. Esta lucha es tangible en su constante afrenta contra el abuso, el poder y las injusticias. También está presente en contra de un agente no humano: el tiempo y su inexorable avance. Éste es a su vez, un don y una maldición.

Las prácticas y costumbres en decenas de municipios del estado del sureste mexicano se rigen desde perspectivas cerradas. Éstas son ajenas a la lucha por la igualdad en las sociedades contemporáneas.

El machismo es uno de los rasgos que aún permean en lo cotidiano de millones de familias, donde los roles de género designados por viejas costumbres, se mantienen firmes hasta hoy.

Entre las víctimas del acoso y el hostigamiento están mujeres y hombres cuyos ideales van a contracorriente. Por ello sus anhelos de libertad deben resguardarse en la intimidad. Ahí se guardan estos “tejedores de clóset”.

Colectivo Hombres Tejedores en Chiapas
Bufanda en proceso por parte de una participante de Francia.

La lucha por las agujas

Ignacio es miembro del Aula Textil P’ejel, colectivo dedicado a difundir y rescatar técnicas, tejidos y bordados tradicionales. Su proyecto personal, D-CARA ha viajado desde Argentina. Es en San Cristóbal de las Casas donde Ignacio encontró una sede para conjugar su pasión por los textiles, y a la vez, respaldar movimientos como el feminismo y la lucha queer.

“Estudié diseño de modas en Argentina, y quise venir a México para aprender más sobre los textiles. El primer destino que elegí fue Chiapas porque es el más importante, diría yo”.

“Al principio tomé talleres de bordado y luego fui conociendo a los chicos del colectivo. En total somos 4 proyectos individuales. El mío es D-CARA, que busca ser un punto de encuentro para luchas sociales, además de un espacio comercial”.

Sobre su experiencia con las comunidades, Ignacio habla del caso ejemplar de Alberto, un chico proveniente de Magdalena Aldama, municipio al centro del estado. Alberto fue víctima de discriminación y acoso por parte de sus vecinos de la comunidad, quienes veían con malos ojos el gusto de Alberto por el tejido.

“En occidente ya no está tan castigada esta práctica, pero en las comunidades los hombres como Alberto son insultados por realizar actividades supuestamente femeninas”.

En el caso de Alberto, este mismo machismo fue clave en su desarrollo como creador, ya que como hombre podía realizar actividades que sus compañeras tejedoras no tienen permitido:

“Ellas (las tejedoras) no pueden ir a otros lados a vender sus productos; incluso al venir a ofrecerlos, son los esposos los que hablan. Ellas, que hacen todo el trabajo de creación, se quedan ahí, detrás”.

Ignacio continúa: “Alberto podía venir a San Cristóbal a vender sus prendas. Después de un tiempo él y su familia ya no daban abasto para los pedidos. Ahora trabaja con cerca de 60 mujeres de su comunidad. Le va muy bien; también da cursos en la UNAM y en varios estados de la República.”

Colectivo Hombres Tejedores en Chiapas
Ignacio da la bienvenida a los nuevos asistentes del encuentro.

Recomponiendo el tejido social

En aras de ofrecer una alternativa, Hombres tejedores invita a cualquier persona (sin distinción de género, edad u origen) a aprender o reforzar habilidades manuales de tejido. También a cuestionarse los paradigmas dictados por la sociedad. Es un espacio donde pueden ser y hacer su oficio libremente.

Ignacio coordina estos encuentros libres. Nos recuerda diferentes logros de esta iniciativa en su breve tiempo de existencia en el país:

Hombres Tejedores reúne a artistas textiles de comunidades indígenas y otros asentamientos de Chiapas. Entre ellos recuerdo a un chico de otro municipio, Venustiano Carranza. Él está muy emocionado por traer su trabajo aquí. Lamentablemente por cuestiones económicas ha tenido que irse a trabajar a Monterrey en la construcción. Ya que junte dinero, regresará para seguir aprendiendo y compartiendo su trabajo. También, con el ejemplo de Alberto, algunas mujeres comienzan a enseñarles a tejer a sus hijos varones. Eso es lo que buscamos: que se comiencen a cambiar los estereotipos de género”.

Ovillos de lana de San Juan Chamula, Chiapas

Bienvenidos tejedores del mundo

Es en estas reuniones cuando Ignacio recibe a gente de diversas nacionalidades, quienes -al igual que él- buscan conocer más sobre el universo artístico que existe en el bagaje textil chiapaneco.

“Comúnmente comenzamos bordando algo sencillo, una bufanda; luego un gorro, o calentadores. Trabajamos con materiales locales, como la lana virgen de San Juan Chamula. Algunas personas vienen del extranjero y quieren aprender alguna técnica exclusiva de aquí, y con ellos trabajamos algunas técnicas de bordado, pompones, siempre tratando de aprovechar el producto local. Hay mucha diversidad en estos encuentros. El plan ahora es llegar a más tejedores”.

Las reuniones, celebradas en Aula Textil P’ejel y auspiciadas por Ignacio y sus colaboradores, permiten que hombres y mujeres acudan a estos encuentros para reflexionar sobre temas como los roles de género, mientras se les aportan herramientas para aprender de lo logrado por los mismos artesanos.

Colectivo Hombres Tejedores en Chiapas

“El bordado es adictivo; vienes una vez y luego ya no lo sueltas hasta que terminas tu prenda, y la que sigue…”, comenta una de las asistentes.

Las reuniones son todos los sábados a las 5:00 pm, abierto a todo público, sujeto a previa confirmación de asistencia. Puedes seguir a D-CARA en sus redes y conocer más acerca del proyecto Hombres Tejedores en su perfil de Facebook.