Aquino

En sus cuadros se representa la fauna del mundo onírico, el follaje que puebla los vastos campos ensoñados del artista

En Oaxaca, se es artista o guerrero, solo por nacer en su tierra. Prueba de ello son los movimientos de lucha y resistencia que se gestan en sus pueblos, las tradiciones que perduran hasta nuestros días, los muxes y su rebelde sonrisa, la gastronomía, el mezcal y el gran movimiento de artistas que brotan de Oaxaca para asombrar al mundo.

Rafael Vallejo Aquino (2 agosto de 1969) es un ejemplo de ello. Originario de tierras oaxaqueñas, se formó como artista plástico con estudios en el Taller de Artes Plásticas Rufino Tamayo, el Instituto de Bellas Artes, inspirado por la labor artística y social de sus colegas y amigos Alejandro Santiago, Sergio Hernández y Rodolfo Nieto. Pasó además por escuelas y cursos formativos en el extranjero, en instituciones como la Cornish College of the Arts en Seattle, Washington; Escola Massana, en Barcelona, España; y Kunstschule de Basel, Suiza.

Su llegada a San Cristóbal de las Casas, una ciudad reconocida por su diversidad y ambiente bohemio, fue un aliciente para su hambre artística. De los bosques, la neblina y los cielos húmedos que abundan en el lugar, Vallejo extrajo lo orgánico para traspasarlo al lienzo. En sus figuras se representan la fauna del mundo onírico, el follaje que puebla los vastos campos ensoñados del artista y en ciertos momentos, los sentimientos que le abruman o liberan.

Mediante el uso de resinas, estuco, hojas naturales, tierra roja y chapopote (entre muchos otros), el artista redefine formas y sentidos, creando piezas de arte en construcción continua, que se nutren de su organismo natural para transformar los colores y con ellos, el impacto en el espectador.

La obra de Rafael Vallejo Aquino es parte de la colección de Casa Kuxtal, y puede apreciarse en la galería ubicada en Real de Guadalupe 67, en San Cristóbal de las Casas, Chiapas.